¿Hasta dónde somos capaces de autodestruirnos en nombre del amor? Tal vez no queramos contestar honestamente la pregunta, parece demasiado oscuro dejarnos morir por alguien, y sin embargo tengo la impresión en alguna ocasión lo hemos hecho sin conciencia ni premeditación.

Pero Mia no tiene vergüenza de admitirlo. Cada día que pasa en Las Vegas tratando de descubrir quién asesinó a Ian, el amor de su vida (aunque creo nunca lo admite abiertamente), se deja morir un poco entre las drogas, el alcohol, la locura y la profunda tristeza que cada día domestican su vida. No importa cuánto haga el amor con Noah, su actual amante, ni cuánto hable en su cabeza con Ian para tratar de mantenerse cuerda, el dolor de la trágica pérdida la obsesionan al extremo de la autodestrucción y la constante confusión entre lo que es real y lo que es ficción.

“VALLE DE FUEGO”  de la escritora, guionista y directora  mexicana Sandra Becerril, es la novela donde existen Mia, Ian, Noah y un oscuro secreto por descubrir entre las eróticas descripciones, la decadencia, el humo del cigarro y la muerte.

Sandra y esta novela son un descubrimiento para mí, pues el mundo del terror y el horror dejaron de pertenecerme cuando me convertí en mamá. Se supone que soy la adulta y tengo que ser valiente, no podría salir corriendo de la recámara de mi hija si a las muñecas comenzaba a girarles la cabeza o mi hija era realmente una rencarnación del diablo (todavía tengo mis dudas), así que tuve que decirle adiós a la “Hora Marcada”, “El exorcista”, “Viernes 13” y a “Pesadilla en la calle del infierno”.

Pero escuchar y conocer a Sandra el miércoles 3 de octubre de 2018 en la conferencia que dio en Cortocinema De La Salle, me recordó que no sólo existe Sthepen King, y que las mujeres podemos ser un poco más perversas y cachondas al momento de escribir y de vivir.

Finalmente agradezco la oportunidad de leer algo más denso en cuanto a la historia, no la escritura que realmente es muy fluida. Pude acompañar a Mia y sus monstruos por 18 capítulos, y ojo, no hablo de monstruos fantásticos, pues no hay peor demonio, fantasma, oscuridad, que uno mismo, y no sé qué tan válido sea dejarlos salir en nombre del amor.

“…los monstruos no viven en las pesadillas de cada noche, sino en los recuerdos que nos negamos a soltar.”

 

Fuente: http://www.heraldoleon.mx/valle-de-autodestruccion/?fbclid=IwAR2qbWMy5BkK_8f60_24azRPUwFKZf7LgXz6mu0aYibd_BrJrdF-RimuB-s
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